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Escrito por Marcos Marín Amezcua
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Viernes, 06 de Febrero de 2009 15:00 |
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Conmemorar en el año 2010 el bicentenario de nuestra independencia y el centenario de nuestra revolución, es tarea de todos. ¿Qué celebrar? ¿estamos en condiciones de hacerlo? siquiera por el derecho a ser mexicanos y el deseo legítimo de sentarnos a reflexionar acerca de nuestras obras y de nuestros pendientes, es menester hacerlo. No espero grandes fastos, pero al menos sí que las conmemoraciones sean incluyentes, que nos muevan a todos a participar de múltiples maneras; que no sean como las de Porfirio Díaz de 1910, planeadas para unos cuantos y excluyentes hasta la saciedad, convertidas en el eco de su dictadura. Que en 2010 todas las voces se pronuncien y todas las voces sean escuchadas, que este país es diverso en sus razas, culturas, aficiones y tendencias. Una voz no vale más que otra.Esa debe ser la lección de 2010.
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Última actualización el Miércoles, 25 de Febrero de 2009 08:24 |